El “Crash Clock” alerta del creciente riesgo de colisiones entre satélites en órbita terrestre.

By WSN In Tecnología

06

Feb
2026

El aumento acelerado del número de satélites en órbita terrestre está elevando de forma significativa el riesgo de colisiones en el espacio. Para visibilizar esta problemática, ha surgido el denominado Crash Clock, una herramienta conceptual que actúa como una cuenta atrás simbólica hacia la próxima colisión orbital, poniendo el foco en la creciente congestión del entorno espacial.

La iniciativa pretende llamar la atención sobre un riesgo que afecta directamente a infraestructuras críticas de comunicación, navegación y observación de la Tierra, de las que dependen tanto gobiernos como empresas y ciudadanos.

Una órbita cada vez más congestionada

En la actualidad, miles de satélites operan principalmente en órbita baja terrestre (LEO), a los que se suman millones de fragmentos de basura espacial generados por lanzamientos, fallos técnicos o colisiones previas. Estos objetos se desplazan a velocidades extremadamente altas, lo que convierte cualquier impacto en un evento potencialmente destructivo.

Agencias internacionales como la Agencia Espacial Europea y la NASA han advertido en repetidas ocasiones sobre el riesgo de que se produzca un efecto en cadena, conocido como síndrome de Kessler, que podría inutilizar determinadas órbitas durante décadas.

Impacto directo en servicios esenciales

El riesgo de colisión no es solo una cuestión técnica o científica. Los satélites sostienen servicios esenciales como las telecomunicaciones globales, la navegación por satélite, las comunicaciones marítimas y aeronáuticas, la monitorización climática o la gestión de emergencias.

Una colisión de gran magnitud podría afectar de forma directa a estos servicios, con consecuencias económicas y operativas relevantes a escala global.

La necesidad de una gestión coordinada

El Crash Clock no busca predecir cuándo ocurrirá el próximo accidente, sino advertir sobre la velocidad a la que aumenta la probabilidad de que se produzca. Expertos del sector coinciden en que la mitigación del riesgo pasa por una mayor coordinación internacional, el refuerzo de los sistemas de seguimiento orbital, la aplicación de normas más estrictas de desorbitado y el desarrollo de tecnologías para la retirada de basura espacial.

Un desafío clave para el sector satelital

Desde el sector de las telecomunicaciones espaciales se subraya que el crecimiento de la actividad en órbita debe ir acompañado de criterios de sostenibilidad y seguridad. La gestión del tráfico espacial se perfila como uno de los principales retos de la próxima década para garantizar la continuidad de los servicios satelitales.

El Crash Clock actúa así como un recordatorio visual de que el espacio, aunque vasto, es un recurso limitado cuya gestión responsable será determinante para el futuro de las comunicaciones globales.

Imagen creada por IA

Fuentes: MuyInteresante